El comercio marítimo transpacífico vuelve a mostrar señales de fortaleza. En mayo, el Puerto de Los Ángeles registró el segundo mayor volumen de importaciones de su historia, un desempeño que refleja el regreso de una demanda anticipada por parte de fabricantes y distribuidores, quienes buscan asegurar inventarios antes de posibles incrementos en los costos del transporte y nuevos episodios de incertidumbre en el comercio internacional.

Durante el mes, el recinto movilizó 840,165 TEU, mientras que las importaciones ascendieron a 449,370 TEU, lo que representa un crecimiento anual del 26%. Estas cifras colocan al puerto únicamente por debajo de los máximos alcanzados durante la pandemia, cuando la demanda de bienes de consumo provocó una presión sin precedentes sobre las cadenas de suministro globales.

El comportamiento responde a una estrategia cada vez más recurrente entre los grandes importadores: adelantar operaciones para reducir riesgos ante un entorno internacional marcado por la volatilidad geopolítica, el aumento de los costos energéticos y la posibilidad de nuevas medidas comerciales que podrían modificar los flujos logísticos durante el segundo semestre del año.

Las perspectivas apuntan a que esta tendencia continuará en los próximos meses. Autoridades portuarias estiman que junio y julio podrían registrar volúmenes incluso superiores, impulsados por la temporada alta de importaciones y por la necesidad de garantizar el abastecimiento previo a los principales periodos de consumo en Estados Unidos.

El dinamismo también se refleja en el comercio contenerizado estadounidense. Durante mayo, las importaciones marítimas del país crecieron 11.5% respecto al mismo periodo del año anterior, impulsadas principalmente por la recuperación de los embarques procedentes de Asia y por una mayor actividad de los sectores minorista, manufacturero y tecnológico.

Para México, el comportamiento del Puerto de Los Ángeles es un indicador estratégico. La intensificación del comercio transpacífico fortalece los corredores logísticos de Norteamérica y genera un efecto directo sobre puertos como Manzanillo y Lázaro Cárdenas, cuya conectividad con los mercados asiáticos seguirá siendo determinante para atender la creciente demanda regional.

Más allá del récord alcanzado por el puerto californiano, las cifras confirman que la logística internacional vuelve a entrar en una etapa de alta actividad. En este escenario, la capacidad portuaria, la disponibilidad de equipo y la planeación anticipada serán factores clave para mantener la competitividad de las cadenas de suministro durante la segunda mitad de 2026.


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