El valor de una escala ya no está sólo en la carga
Durante décadas, una escala portuaria representó una oportunidad para cargar o descargar mercancías. Hoy, esa ecuación comienza a cambiar. En la nueva economía marítima, los puertos compiten por un negocio mucho más amplio: convertirse en centros de abastecimiento energético para la flota mundial. El combustible que reciben los buques ya empieza a influir en la elección de sus escalas, abriendo una nueva competencia entre terminales que trasciende el movimiento de contenedores.


